UN PLAN PERFECTO DE ÚLTIMA HORA PARA MI 50° MARATON COMO PACER !!!
Aunque mentiría si dijese que Bolonia estaba entre mis planes de 2025, siempre es un acierto visitar y correr allí. Con ésta, son 3 maratones de los 4 que se han realizado en esta maravillosa ciudad de Emilia-Romagna. Volver, en un principio no estaba entre mis planes pero un cambio de opinión de última hora y una propuesta que no podían dejar pasar desde la dirección del evento, me iban a volver a brindar la suerte de correr el primer domingo de marzo en la cuna de la mortadela.
Mi propuesta, habiéndose formado el equipo de pacers y sin opción a entrar, no era más que proponer ser liebre de 2h55. Un toque de calidad al evento, dando la oportunidad a los corredores a conseguir el tiempo de calificación para el maratón de Boston. Tras dos días de espera, me contestan con un BIENVENIDO rotundo. Allí, además de amigos, tengo familia: Giada y Stefano (y la pequeña Caliope) me hospedarían como hasta ahora.
El viaje de mi 91º maratón comienza en Madrid con un vuelo chárter a Barcelona por 12€, y de allí tras una escala de 3 horas en la que aprovecho para hacer la activación por el aeropuerto, vuelo a Bolonia por 35€. Llego a las 15:30. Los tres me están esperando en el coche para ir directos hacia la Expo y la emotiva presentación del ejercito de pacers que montan en Bolonia no sin antes cumplir con parte del pacto entre la dirección y yo. Fotos y más fotos con todos los productos de los patrocinadores principales. Tras todo esto, nos vamos a casa a descansar.


El día B ha llegado. Apuramos la hora de llegada para llegar justos de tiempo para colocarnos los globos. En mi caso, globos, ya que este año estrenan banderas como en España, pero al haber hecho esta pequeña modificación no dio tiempo a hacerlas para nosotros (Stefano y yo).
Este año la línea de salida no es la misma que la de meta, y tenemos que darnos el paseo de casi un kilómetro hasta ella. La plaza de 8 de Agosto es la nueva zona amplia y acomodada para la ocasión. Las distancias de 30k y 42k salimos a las 9:20, sin embargo la media maratón a las 9, así que mientras se da ese pistoletazo de salida, sólo queda esperar mientras hablo con amigos y conocidos. Entro en el cajón a las 9:15 y me coloco delante del todo, en 3ª fila.


Cuenta a atrás y comienza mi tercer Bolonia. El recorrido es prácticamente igual que al de otros años, con alguna que otra modificación. Una salida un poco caótica por los vehículos aparcados en las orillas, y algún que otro bolardo que entre la multitud no llegas a ver a tiempo para esquivarlo. Stefano y yo cogemos ritmo desde el comienzo. Un ritmo que en esta ocasión será de 4’09/km teóricos pero que para ajustar desde el comienzo con los hitos kilométricos pasamos en 4’03/4’04 casi constantes. Primeros 5k y hemos formado un grupo verdaderamente bueno. La temperatura es muy agradable, de unos 8 grados a la sombra y un cambio drástico al sol, con un aire más bien molesto, pero llevadero. Paso de los 10k y dejamos de zigzaguear por la ciudad para salir a la parte menos bonita del recorrido, aunque esto es como todo…si estás a gusto, qué más da lo que ven tus ojos. Mi labor como pacer no es otra de guiar al grupo al éxito y entre Ste y yo lo estábamos bordando. El paso de la media maratón, exactamente 30 segundos por debajo del tiempo teórico, o sea 1h27’00» y el grupo, aunque ha disminuido un poco sigue siendo asombrosamente cuantioso, de unos 30 corredores.


Continuamos el camino hasta que en el kilómetro 27 nos separamos de los compañeros de los 30k, ahora sí que cuento, y sumo un total de 22. Volvemos a la urbe, zigzagueando de nuevo, luchando en algunos de los puntos de avituallamientos con los voluntarios ya que a la velocidad que pasamos es realmente difícil hacerse con un par de vasos cuando ellos sólo portan uno de la mano para repartirlo. Una guerra perdida en prácticamente todos los maratones en los que he asistido.
Algunos de los integrantes van dejándose caer mientras unos cuantos persisten firmes. En el kilómetro 38 nos juntamos con los participantes más tardíos de la media maratón. Algo, que como en años anteriores se agradece mucho dada la soledad de los kilómetros anteriores y el cansancio. Entonces voy mirando uno a uno al grupo, y les animo a continuar a un paso más alegre; ellos, motivados como nunca, asienten y se despiden, para arañar unos segundos de nuestro «goal time».
Últimos metros. Entramos en la magnifica Piazza Magliiore con el Duomo presidiendo mientras Stefano y yo nos damos la mano para entrar en unas precisas 2h54’52». Tiempo ajustado al máximo para bordar un trabajo exigente y conmovedor. En meta, todos y cada uno de los que nos adelantaron nos esperan emocionados para agradecernos nuestros trabajos. Los que llegan detrás hacen lo mismo. LARGA VIDA AL PACER !!!
Medalla en el cuello, panino de mortadela en el otro y camino a por mi mochila de viaje para comer en familia rápidamente y volver a casa después de haber pasado exactamente 26 horas en Bolonia para correr mi 91º maratón y el 50º como pacer, además del 24º en Italia.


Maratón que poco a poco está cogiendo fuerza. Carrera hay que hacer con la excusa de visitar la ciudad, evento bien organizado, con soledad por el camino…pero para publico sin cesar ya están Los Majors.


Gracias Guiada y Stefano por la amistad, gracias a Jacopo, Fabio, Vincenzo y Teresa por confiar en mí y aceptar la propuesta, y gracias a los que simplemente os alegráis de lo que hago con tanta pasión.

Próximo evento maratoniano: maratón de ROMA como pacer 2h50 el 16 de marzo.
SALUD & KMS