HE VUELTO !!!! (AUNQUE NUNCA ME FUI)

He vuelto a disfrutar del maratón y su distancia en el White Marble Marathon 2025 !!! Ir a Marina di Carrara era obligación después de haber estado inscrito y perder todo en el año 2020. Conozco este evento desde mi primera vez en Italia corriendo mi distancia favorita. Pisa 2019 me hizo descubrir este maratón, y me propuse hacerlo tras saber que la medalla siempre es un trozo del mismísimo mármol de la ciudad que da nombre al famoso material. La razón de no asistir aquel año no es otro que mi abuela estaba muy enferma y no era el momento, por lo que sin duda, mi maratón número 90 va dedicado a ella.

Tras 3 maratones raros para lo que acostumbro, «pinchando» respecto a lo normal o típico en mí, he vuelto a mis tiempos. En Zúrich, el primero del año corrí con -11ºC y fue imposible coger ritmo; en Marrakech lo hice estando muy enfermo, y los dos golpes de calor que me sacudieron en Miami fueron devastadores, pero como me han dicho mis conocidos y amigos: >ojalá «pinchásemos» como tú<. En fin, un buen resultado cuando más lo necesitaba.

Marina di Carrara es un pueblo costero a las faldas de la alta montaña en donde se extrae el Mármol de Carrara. A poco más de media hora en tren desde la Estación Central de Pisa. Mi viaje, en el que también está presente Saioa, parte el sábado con un vuelo desde Madrid, y tras una visita fugaz a la famosa Torre Inclinada, nos vamos hasta Marina. La estación de Avenza está un poco lejos de la Expo (4km), pero con el autobús 52 llegamos en 15 minutos. La Feria de Corredor es bastante sosa, pero bien organizada, situada en el Carrara Fiere en la parte oeste del malecón y al lado de la salida. Tras recoger el dorsal y la camiseta, turismo enriquecedor por el fuerte del puerto con la majestuosa montaña a un lado y el Mediterráneo al otro. Tras el paseo, toca disfrutar del tiempo con Rosana y Roberto.

El día M ha llegado. Duermo en el pueblo de mis amigos a 45 minutos de Carrara, por lo que toca madrugar un poquito más de la cuenta, aunque no demasiado ya que la carrera comienza a las 9:00. Una vez allí, hago tiempo mientras saludo a todos los amigos que están por la zona. No pocos. Se va acercando la hora y me coloco en línea de salida. El evento recoge varias distancias para que todo el mundo pueda disfrutar de una jornada de deporte: 10, 21, 30 y 42 kilómetros.

Físicamente me encuentro bien, pero no en perfectas condiciones ya que llevo con mi tobillo derecho bloqueado desde hace días. Tibial interno y tibial externo con muchas molestias pero que tras haber entrenado con mucha cabeza durante la semana previa tengo esperanzas en que no dé mucha guerra. Además, si a este maratón le falta algo, son giros.

A la hora fijada suena el pistoletazo de salida y con él, mi maratón número 90. Cojo ritmo cómodo. Hay mucha gente a mi alrededor con ritmos más alegres. Miro de reojo, y efectivamente, todos (o casi todos) llevan un color distinto en el dorsal al verde, que es el de los 42k. Mantengo ritmo: es un recorrido muy fácil, sin curvas y sin falsos llanos.

En esta ocasión, pruebo una tira nasal para así meter más volumen de oxígeno y con ello mejorar mi rendimiento. La diferencia es impresionante. Voy corriendo a 3’55″/km a 128ppm y apenas cambia. Con estos datos, las piernas frescas, y el tobillo sin causarme muchos estragos, sigo. Voy a echar mano de las cápsulas de sal a los 30′ de comenzar y veo que se me han perdido. Problema psicológico !!! Durante los primeros 8 kilómetros, todos los corredores compartimos calle. Ahora, ellos girarán a la derecha para acabar sus 10k, y nosotros seguimos recto. Todo sigue igual; mismo ritmo, mismo pulso, misma orografía, mismas sensaciones…


A partir del kilómetro 12 empiezo a pensar si este ritmo es el apropiado para toda la carrera, y sin dudarlo me digo un SÍ rotundo. Alcanzo a algún que otro corredor que lleva casi el mismo ritmo y compartimos algún que otro kilómetro. Maratón solitario donde los haya, pero lo que estamos a punto de presenciar a partir del pk18 sinceramente, es para disfrutarlo en solitario. Tras unas cuantas rectas, nos metemos a orillas del río que baja de la montaña, y por consiguiente, ésta nos saluda al fondo. Un paraje maravilloso a orillas del rio Versilla. Recorremos casi tres kilómetros y cruzamos el puente para volver por la otra orilla. No puedo evitar de vez en cuando mirar hacia atrás y hacia mi derecha. Por qué?! Se me había olvidado decir que conocía los tiempos de finalización de otros años, y con ello, aunque con mucha cabeza había puesto el modo semi-competición. Justo al dejar el rio, los corredores de los 30k girarán a la derecha y los de los 42 a la izquierda. Este punto es exactamente el kilómetro 22’5. Hay que tener mucha cabeza para hacer el resto del maratón, porque desde ese momento prácticamente «sólo» nos quedan dos rectas y un giro de 180º. Al fondo no veo corredores, y a cada voluntario que se encentra en los cruces para regular los coches que puedan salir a la carretera contigua les pregunto por mi posición. Unos me dicen que 6º otros que 8º, otros que 4º…la mayoría me dice que sexto, así que me quedo con ese puesto. Cuando estoy próximo al giro de 180º veo a los primeros. Cuento, y soy octavo. El ritmo ha bajado un poquito, sólo unos segundos pero sigue siendo bueno. Ya estoy por el 35 y siento que necesito parar a resetear. Paro 40 segundos en el avituallamiento mientras miro hacia atrás observando el color de los dorsales de quienes vienen por mi espalda; de repente un dorsal verde (le había adelantado no hacía mucho tiempo). Es el momento de batirme con este corredor que a pasos cortos y mochila de hidratación se ha puesto a mi altura. Me pongo delante de él y comienzo mi estrategia. Sólo hay una. Estoy fresco tras mi respiro y lo único que busco es su agotamiento. Doy tirones desde los 4’10 a 3’50. Él no se separa, e incluso diría que quiere ser mi sombra. Si hago zigzag, él los hace también. Me dejo caer en dos ocasiones y el no me rebasa, así que comienzo a dar cambios de ritmo más bruscos. Esto no duraría mucho ya que efectivamente mi estrategia, aunque muy temprana dio su fruto. La ultima recta es, diría yo, infumable: 14 largos kilómetros en los que puedes intuir que no avanzas, pero no es así. Poco a poco van sonando los parciales. Unos parciales a 4/km. Mi oponente se va despegando, pero sólo unos pocos metros (8 o 10 si acaso). Miro continuamente de reojo, cuando adelantamos a un corredor con dorsal verde. Un puesto más !! Kilómetro 39 y ya se ve al fondo un punto rojo; es el arco de meta. Aprieto los dientes y continuo.

Al fondo, casi ya en el arco, veo la bandera de España que porta Rosana, la agarro, me la pongo en la nuca y miro hacia detrás, adelantando a otro corredor del maratón. Brazos en alto, maratón finalizado !!!


Puesto final: sexto absoluto con un tiempo de 2h49’50»

Necesitaba un resultado así. Necesitaba un chute de confianza como éste. Necesitaba resurgir en mis tiempos en el momento quizá más complicado de mi vida maratoniana.

Algunos datos del maratón:

  • 2h49’50» tiempo oficial
  • 6º absoluto y 1º de categoría
  • Maratón numero 90
  • Maratón italiano 22
  • Paso de la media maratón en 1h22’26» (3’54″/km)
  • Media pulsaciones 140ppm
  • Desnivel positivo acumulado total: 47 metros
  • Temperatura de 5ºC a 11ºC, viento de 5km/h NNE

Cierto es que el esfuerzo me deja KO, y por primera vez en mi vida, tras cruzar la línea de meta me tiro al suelo a recuperarme mientras mi oponente me da la enhorabuena y me comenta, que efectivamente mis cambios de ritmo fueron una gran estrategia.

Voy a por mi medalla, que por cierto, inscribiéndote antes del 16 de enero, está personalizada con tu nombre. Un bonito detalle. Ese trozo de mármol blanco de Carrara que tantos años llevaba queriendo colgarme en el cuello. Tras una ducha fría y un buen avituallamiento final, recojo mi trofeo por categoría y nos vamos a disfrutar de una buena comida. Tren a Pisa y vuelta a casa.

Un fin de semana corto pero intenso, pero sobre todo enriquecedor en todos los sentidos. Maratón de febrero completamente recomendado.

Gracias a Rosana y Roberto por la hospitalidad y la amistad, a Saioa por el mejor soporte moral en el momento más complicado, a todos los amigos que con su cariño me han hecho sentirme comodísimo.
Maratón dedicado especialmente a mi abuela NINA !!!

Próximo evento maratoniano: maratón de Bolonia como pacer 2h55 el 2 de marzo.

SALUD & KMS